lunes, 14 de diciembre de 2015
Reseña: Modos Discursivos
¿Cómo fortalecer tu discurso para
expresar mejor tus ideas y ser un buen orador?
Efraín
Sánchez Santana
Segundo
único
Día
a día estamos en contacto con muchísimos textos, cualquier cosa que hagamos ya
sea una simple interacción con nuestros amigos o la asistencia a un debate o
conferencia magistral contiene un modo discursivo particular que organiza el
texto de diferente forma ya que éste atiende a necesidades propias de lo que
queremos dar a entender a nuestra audiencia, es decir, gracias a esos modos construimos
nuestros mensajes para producir discursos coherentes. Es por ello que se crean
los distintos modos de organización del discurso, para saber bien qué elementos
necesitamos para hacernos entender eficazmente.
Para esclarecer lo mencionado anteriormente,
en el capítulo 10 Los modos de
organización del discurso del libro Las
cosas del decir, publicado en Barcelona en el año 2012, las autoras Helena
Calsamiglia quien es doctora en Filología y especialista en el Análisis del
Discurso y la doctora en Antropología lingüística y cultural y en Filología, Amparo
Tusón, exponen los modos de organización de los discursos. Este capítulo se
divide en cinco apartados: La narración,
la descripción, la argumentación, la explicación y el diálogo. A lo largo de estos cinco complejos apartados y a
través de comprensibles ejemplos, las autoras dan a conocer las funciones que
los textos poseen dentro del discurso.
El primer apartado titulado La narración comienza con un escrito que
a simple vista luce confuso pero que después, gracias a la explicación que las
autoras hacen se esclarece. Resulta bastante útil que las doctoras definan en
primer lugar esta forma de expresión ya que después se facilita la comprensión
de la misma cuando profundizan sobre el tema. A manera de reforzador y para
complementar la información de este apartado las escritoras citan a diversos
autores como Jean Michel Adam, de quien toman los esquemas de las secuencias
propuestas, y por medio de diversos ejemplos facilitan la comprensión de la
información.
En el segundo apartado, La descripción, las doctoras inician de
la misma forma que en el anterior apartado, con un ejemplo que despierta el
interés del lector y en seguida, de forma muy clara y sencilla nos explican la
aplicación que le damos a esta forma de expresión en la vida diaria. Los
ejemplos que utilizan son muy explícitos y bastante variados ya que, retoman
diversos temas tanto de las humanidades como de las ciencias duras para hacer
notar la presencia de este modo de organización en toda nuestra vida puesto que,
como ellas afirman, describimos: personas, lugares, objetos e incluso el ambiente.
La
argumentación es el título del tercer apartado, en él las autoras siguen el
mismo formato que en los apartados anteriores; aquí resulta interesante cómo
Calsamiglia y Tusón enumeran las características principales de la
argumentación, y a través de esquemas grafican desde los elementos que
intervienen en ella hasta los conectores argumentativos que se emplean. Esta
manera tan visual de representar la información hace que el contenido sea más
inteligible.
El cuarto apartado titulado La explicación tampoco rompe con la
estructuración de los anteriores solo que, como dato extra, al inicio las
escritoras explican brevemente el surgimiento de esta forma de expresión
argumentando que surge de un supuesto previo, es decir, de la existencia de la
información. Posteriormente, describen la secuencia explicativa que Adam
propone, y como apoyo a ésta detallan los procedimientos que intervienen en
dicha secuencia tales como la definición, la clasificación, la reformulación, etc.,
procedimientos que son claves cuando queremos explicar alguna cosa, cualquiera
que ésta sea. Terminan el apartado con ejemplos muy útiles que fortalecen la
comprensión.
En el último apartado, El diálogo, las doctoras hacen una
pequeña retrospección de lo expuesto en el capítulo e incrustan claramente la
relación que tiene el diálogo con las demás formas discursivas. Finalmente y
como en todos los apartados terminan dando una serie de ejemplos muy efectivos
que hacen que la mente del lector se active y tenga una mayor retención y
entendimiento de lo que las autoras nos explican.
Este capítulo es bastante apropiado y
práctico para aquellos lectores que se interesan en la rama de la redacción y la
comunicación humana porque aquí se explican abiertamente cinco formas de
organización discursiva muy utilizadas en todos los ámbitos cotidianos, es por
eso que se recomienda ampliamente este capítulo puesto que les dará
herramientas para ser más críticos a la hora de producir y analizar el discurso.
Calsamiglia, H.; Tusón,
A. (2012). Los modos de organización del discurso. En: Las cosas del
decir, 269-323. Barcelona: Ariel.
Reseña: Para ser letrados
¿Sabes
leer lo que encuentras en internet?
Efraín
Sánchez Santana
La mayoría de las personas pasamos horas
frente a las computadoras navegando por internet, accedemos a un sinfín de
información pero, la mayor parte del tiempo esta información que obtenemos no
nos es útil o, ¿será quizás que no contamos con las actitudes y herramientas
necesarias para saber discernir la información que internet nos presenta?
En el capítulo 14
“Estrategias y actitudes críticas para leer webs” del libro Para ser letrados. Voces y miradas sobre la
lectura, Martí nos propone algunas estrategias que podrían ayudar a los
estudiantes a saber elegir la información que se encuentra en internet, además,
nos sugiere cómo debería ser el perfil de un lector eficiente para leer en
internet. Este capítulo está dividido en cuatro apartados: ¿Cortar o pegar o
procesar información?, Leer en internet, ¿Con qué actitud nos asomamos a la
pantalla? y Estrategias para leer webs, a su vez el último apartado está subdividido
en tres secciones: Navegación intencional, Uso efectivo de los motores de
búsqueda y evaluar la información. A lo largo de estos cuatro apartados se
puede encontrar de manera muy clara y precisa la forma en que debemos obtener
la información que necesitamos en internet.
En el primer apartado,
¿Cortar y pegar o procesar la información?, la escritora nos da a conocer los
principales motivos por los cuales a los estudiantes les es difícil elegir bien
la información en internet, entre los más relevantes se destacan: el exceso de
información, la falta de filtros de búsqueda y la falta de destrezas por parte
de los estudiantes para encontrar lo que buscan. En este mismo apartado, ella define
de manera muy concreta a los individuos alfabetizados informacionalmente como aquellos que han aprendido cómo aprender y
que están preparados para aprender a lo largo de la vida. Cabe señalar que como
reforzador la misma escritora añade las competencias que estos individuos
poseen según la LAL.
Leer en internet es el
segundo apartado de este capítulo; aquí resulta interesante como Martí revela
los beneficios que internet tiene y como éste ofrece una relación más
interactiva con el lector. De forma muy simplificada se dan a conocer algunas
de las características que diferencian el texto impreso del cybertexto, entre las más importantes se
mencionan: la hipertextualidad, la interactividad, la conectividad y la
intertextualidad.
El tercer apartado se titula
¿Con qué actitud nos asomamos a la pantalla?, en él Martí cita a Burbules y Callister
quienes toman el concepto clave “internautas” para definirlos como “usuarios
críticos” y de quienes se exponen ideas más complejas sobre los que surfeamos
en internet. Cabe reconocer que en la parte final de este apartado, la
escritora con ayuda de las ideas de los autores citados define el perfil del
lector de internet con estas cinco características principales: abierto,
creativo, interconectado, significativo y crítico.
En el apartado final,
Estrategias para leer webs, Martí aborda el punto clave del capítulo que son
las estrategias para leer eficientemente en internet y las agrupa en cinco grandes
grupos. En la primera sección, se aborda una gran estrategia que es la navegación
intencional, en ella la cuestión clave es definir el propósito de la búsqueda.
En la segunda sección, la autora nos propone a manera de estrategia un plan de
búsqueda que podríamos seguir en internet y enumera específicamente cada paso a
seguir en este plan. Finalmente en la última sección la escritora enuncia posibles
estrategias para evaluar la información de internet, entre las más destacadas
están: valorar la credibilidad de una página, saber quién es el autor, analizar
la página de inicio y analizar la audiencia, el propósito y la cobertura.
En conclusión Martí sugiere
que las estrategias dadas en este capítulo podrían formar a los estudiantes con
una actitud crítica frente a lo engañoso que puede ser el internet. En lo
personal, este capítulo me pareció de mucha utilidad ya que en la actualidad
estamos bombardeados de tanta información que a veces nos mareamos con
facilidad y en ocasiones la información que seleccionamos no es la mejor, por
lo que recomiendo que se lea este capítulo para abrir los ojos y ver más allá
de la portada que internet nos maneja y saber realmente si la información que
tenemos a nuestro alcance es útil o no.
Martí,
F. (2009). “Estrategias y actitudes críticas para leer webs”. En: Cassany, D Para ser letrados. Voces y miradas sobre la lectura,
207-216. Barcelona: Paidós Educador.
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